Thursday, December 28, 2006

La Ley del Deuterio. Capítulo 10. Información (1ª parte)

Bueno, no es la historia más intensa que he escrito, pero tenía que justificar de alguna forma algunas cosas. Realmente iban a pasar más cosas en este capítulo, pero bueno, es que tengo un montón de cosas que hacer, así que lo dejo pa una futura segunda parte, que a saber cuándo escribo. Bueno, para los que no se acuerden, mi historia iba de unos tíos en una nave, y les pasaban cosas (es q casi ni yo me acuerdo xD). Enga, no sé si os gustará, pero los episodios de calma también son necesarios.

Wilson se revolvió en la cama. No quería irse, pero cuánto más tiempo pasasen en el planeta más se complicarían las cosas.


- Martha, espera, no te duermas.
- ¿Eh? ¿Otra vez? Jesús, benditos 20 años...
- No, no es eso. Tengo que irme.
- ¿Irte? ¿A dónde vas a ir a estas horas? Puedes quedarte a dormir aquí, ya lo sabes.
- Lo siento, pero debo abandonar el planeta cuanto antes.

La mujer se acercó para besarle otra vez, pero Wilson salió de la cama, y buscó su ropa. La mujer se irguió.

- Así que supongo que esto es el fin. Vuelves a tu "peligrosa e incierta vida de cazarrecompensas" otra vez.
- Es necesario...
- ¿Necesario para quién? Para ti o para ese amigo tuyo...
- Para los dos.
- Claro, "vuestro graaan objetivo", cómo olvidarlo. Sea lo que sea eso.

Wilson no respondió. Se ajustó los pantalones y agarró su camisa entre la ropa de ella.

- Así que así acaba todo, una noche, sin previo aviso y te vas para siempre.
- Sí.
- ¿Volverás algún día?
- No lo sé. El universo es muy grande, pero la vida da muchas vueltas.
- Si vuelves por aquí, búscame. Me alegrará saber que sigues vivo.
- Sí, a mí también suele alegrarme.

Una sonrisa pícara contrarrestó la tensión del momento.

- Sabes, Wil, me duele que te vayas así, pero creo que si no fueras lo que eres, no serías como eres.
- Quién sabe...

Wilson se encogió de hombros y sonrió de nuevo. Todo volvía a ser como el día antes, lo más desagradable ya había pasado. Wilson supo que, a pesar de todo, ella también guardaría un buen recuerdo. No tendría que mentirle.
- Antes de irme, necesito una información.
- ¿Información? ¿Qué clase de informa...?

Entonces comprendió. Comprendió por qué ese chico tan joven y tan guapo la había elegido a ella un mes atrás. No se consideraba fea, pero a chicos así sólo se les veía en los hologramas.

- Así que todo este mes sólo estabas conmigo porque trabajo en el centro de cálculo de los escuadrones.
- Al principio sí.
- ¿Haces esto en cada planeta al que vais?
- Sólo si vamos a estar bastante tiempo.
- ¿Un mes es bastante tiempo?
- Un mes es MUCHO tiempo.
- Sabes que no te lo puedo decir. Es información privada y me despedirían si te lo contase.
- Ya.
- ¿Qué hay en esa nave?
- Es nuestra nave. Nos la han robado, y queremos recuperarla.
- A estas alturas ya puedes decirme la verdad, no me importa que me digas que en ella viaja una persona que vale una fortuna.
- En ella viaja una persona que vale una fortuna.

Martha suspiró. Wilson esperaba, porque sabía que se lo diría. Todas se lo decían.

- Supongo que el vuelo que te interesa es el que llega a 3:173:1 a las 13:02:43. Va bastante lento, si os apuráis aún podéis cogerlo.
- Gracias Martha.
- Wilson...
- ¿Sí?

El joven ya agarraba el mango de la puerta, listo para desaparecer de su vida para siempre.

- A pesar de todo... lo pasé bien.
- Lo sé.

Martha no llegó a verla, porque Wilson no llegó a girarse, pero el último recuerdo de esa noche que la mujer guardaría en su cabeza, sería esa característica sonrisa, burlándose de ella por última vez.

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Wilson tardó apenas unos minutos en volver a la nave. Dapal le esperaba, listo para despegar, impaciente.

- ¿Coordenadas?
- 3:173:1, dentro de unas 10 horas.
- Vaya, va a hacer calor ahí.
- No lo he elegido yo.
- Venga, prepárate que nos vamos. He arreglado el casco hasta donde he podido y comprado un par de sensores nuevos para sustituir los que destrozaron los tanques. Debería aguantar.
- Aunque la nave no explote no tenemos suficiente deuterio para llegar hasta ahí, por muy despacio que vayamos. Y además, no es tiempo lo que nos sobra.
- Lo sé, pero no es ahí a donde vamos.
- ¿Y a dónde vamos?
- 3:160:15. Tenemos el combustible justo para llegar hasta ahí.
- ¿Qué? ¿Pretendes ir a...?
- Exactamente.
- ¿Y no podemos sencillamente robarle el deuterio a alguien, como siempre?
- ¿A quién? Esta zona es un páramo. Sumando todos los sistemas a los que podemos llegar, no llegan ni a 20 planetas habitados. Nadie tiene deuterio. Nadie viene aquí y nadie sale de aquí. Excepto él. Al resto ya los ha esquilmado.

Wilson sopesó las opciones. La verdad es que en ese momento le daba bastante igual, lo único que quería era irse a dormir, pero la poca lucidez que le quedaba le decía que su compañero tenía razón.

- Bueno, tú sabrás. ¿Luna o planeta?
- Planeta. Que se entere bien de que vamos allí. No tenemos tiempo para buscarle, mejor que sea él el que venga a nosotros.

La nave despegó silenciosamente en medio de la noche, agotando las pocas reservas que aún tenía en el depósito. Si no conseguían ningún arreglo, no tendrían suficiente deuterio para salir de allí.

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Wilson dormía profundamente cuando un violento ruido, semejante a una serie de explosiones, le obligó a levantarse, alarmado. Poco a poco, los sentidos volvieron a él, y de un manotazo, apagó el despertador.


- Tengo que cambiarle la alarma a este maldito chisme.

Se dirigió hacia la cabina, bamboleante, aún algo atontado por el repentino despertar. Dapal ya estaba en pie, pero en vez a los mandos de la nave, estaba sentado en su litera, absorto en los hologramas que danzaban frente a él.

- Hey, estamos a punto de llegar, deberías venir a la cabina. Será mejor que estemos los dos cuando nos empiecen a interrogar desde el planeta.

Dapal no hacía caso. El fluir de las imágenes en 3D parecía requerir toda su atención. Wilson se dio cuenta entonces de que tenía puestos unos auriculares.

- ¡Deberíamos ir a la cabina! ¡¡HEY!!

Dapal desconectó el aparato de hologramas y se giró lentamente hacia Wilson. Unas sombras oscuras bajo sus ojos, rojizos de tanto mirar sin pestañear, amenazaban con convertirse en profundas ojeras. Se quitó los cascos.

- Perdona, ¿qué decías?
- Que deberíamos ir a la cabina. ¿Has dormido algo?
- ¡Vaya!, ¿ya hemos llegado?. Estaba buscando unas noticias que me sonaba haber visto. Justo ahora he descubierto algunas cosas bastante interesaaaaaauuuantes.

Un sonoro bostezo interrumpió a Dapal, pero no parecía importarle. Lo que fuera que hubiese descubierto, parecía haberle compensado el no dormir, y conociendo el gusto de Dapal por un buen sueño, esa información debía de valer bastante deuterio.

- Luego me lo cuentas. Voy a preparar café. Cargado, muy cargado.

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Sunday, December 10, 2006

Declaración de intenciones :)

Hablando hoy con Simón caí en la cuenta (ya había caído, pero me lo recordó) de que no estamos publicando con asiduidad. Esto es debido a 2 cosas: la primera es que si alguien nos lee no escribe, y por tanto no tenemos conciencia de que nadie nos lea; y esto no anima en absoluto a escribir. Pero esto está fuera de nuestro alcance (¡¡¡postead los que leáis si hay alguien!!!)

La segunda razón es que somos vagos, o estamos ocupados. Pero a esto sí que hay solución, así que me comprometo a escribir 2 capítulos por semana mínimo. Espero que los otros dos escritores también lo intenten... (toma indirecta directa :D ).